EVOLUCIÓN DEL VALLE DE LA CIROLEDA

 

Inmediatamente comenzaron a edificar una ermita, acabada antes del año. Quince años después de las apariciones, 1464, vivían junto a ella un grupo de “Beatas de la Orden de la Penitencia de San Francisco”.

 

De Inés no se sabe nada con certeza. Por tradición oral se cuenta que casó con uno de Zamora venido a trabajar de albañil, o a segar, a Cubas, y con él partió. Que tuvo tres hijos. Que pidiendo a la Virgen por uno de ellos enfermo, se le volvió a aparecer (y fue la única vez que se le apareció con el Niño). Finalmente, que si quedó viuda…, que entró clarisa, quizá en Zamora.

 

Según una tradición antigua, que recoge el mercedario Tirso de Molina en su obra Santa Juana (1613), relativamente cercana a los hechos, fueron 76 los milagros, de ellos 11 resurrecciones, y la niña Inés llegó a ser abadesa de la nueva comunidad. Después de algún tiempo, Ines no fue fiel y dejo la Comunidad. Aunque luego “Inés, arrepentida., dio tan notable vuelta, que admiran los rigores de su gran penitencia. Murió tan santamente que las campanas mesmas, tañéndose, señalan que Inés con Cristo reina”.

 

Inés, por una razón o por otra, no parece volviera a entrar, o muriese, en el beaterio. Pero entonces la Virgen mandará en 1496 una joven de quince años, que llegará a famosa abadesa: “la Santa Juana”, y dará gran esplendor al convento. La misma Virgen, en cierta ocasión, le reveló que había sido escogida para suplir la defección de Inés.

 

La comunidad, con la reforma franciscana de Cisneros, será Orden Tercera, aceptando la clausura y una regla más estricta. Finalmente, desde 1974 la comunidad se ha convertido en Clarisas: En la actualidad son ocho hermanas que atienden el Santuario de Santa María de la Cruz.. La Comunidad pertenece a la Federación de Santiago.

El monasterio, arrasado en la guerra, y asesinadas ocho religiosas mártires, fue reconstruido por Regiones Devastadas, y ahora se ha terminado de reconstruir la iglesia gracias a los Amigos del Monasterio; consagrada el 5-III-1994.

 

Santa Juana, gran predicadora, con una fama de santidad que la ha rodeado durante todos estos siglos (se la venera en América, Filipinas y España, y su ejemplo fue tomado como bandera de los franciscanos en la definición del dogma de la Inmaculada Concepción), su canonización oficial no se ha producido aún, a pesar de haber comenzado su Causa tres veces, porque su cuerpo incorrupto fue destrozado por los franceses en 1808, y muchos de los documentos imprescindibles del proceso fueron robados. En 1936, durante la guerra civil, el templo fue expoliado e incendiado, y muchas de las monjas murieron mártires. El proceso está actualmente reabierto, tras el hallazgo de sus restos.