LOS MILAGROS

 

Los milagros atribuidos a estas apariciones no tienen la aprobación formal de la Iglesia, ni la comprobación científica de los modernos admitidos, por ejemplo, en Lourdes, sin embargo, no por eso dejan de tener la garantía que nos ofrecen sus relatos bajo juramento, registrados con acta notarial, por personas competentes, que si no creyeran en su autenticidad no los hubieran admitido, y probablemente sólo trascribieron los más verosímiles y llamativos.

 

El mismo notario apostólico, escribano del Rey y notario público en todos sus Reinos, Juan González de Roa, en otro documento resume las apariciones y narra que el 15 de abril tuvo lugar una procesión al valle llamado La Ciroleda, donde había ya un altar y se había comenzado la construcción de la iglesia pedida por la Virgen. Allí celebraron Misa cantada, con predicación solemne por un fraile franciscano.

 

En esta romería requirieron ya al citado notario que levantara acta de ciertos milagros notorios, que los beneficiados expusieron bajo juramento; son 6. Resumiendo:

  1. Una niña de cuatro años de Illescas, el 9 de abril, miércoles de Semana Santa, perdió el habla y ya la daban por muerta. Los padres pidieron ala Virgen que así como se había aparecido cerca de Cubas a aquella mozuela, que tuviera misericordia de su hijita, y ofrecieron llevarla a cuestas – ocho kilómetros – a donde se estaba haciendo la iglesia, con la mejor ofrenda que pudiesen. Y la niña se levantó y el día 15 todos la vieron en La Ciroleda sana y alegre.
  2. A un señor de Illescas le dolía y supuraba mucho un oído, se encomendó a la Virgen, aparecida a Inés, ofreció ir allá y hacer ciertas limosnas, y curó. Como también una criada suya, que se torció de un lado y del brazo, y sanó. Estaban como testigos un hijo del enfermo, el marido de la criada y otros tres.
  3. Juanillo, de siete años, de Cubas, amaneció un día de marzo tullido de las piernas. Lo encomendaron a la Virgen aparecida, prometieron una limosna para su iglesia, y sin tomar medicinas al día siguiente se encontró curado. Además de sus padres lo testificaron otros cinco vecinos.
  4. Otro vecino de Cubas cuenta que hacía catorce días se hirió los pies, los tenía hinchados, no podía andar. Le montaron en una bestia para ir a la Virgen, oró con devoción, besó la Cruz y prometió que si sanaba serviría a la Virgen allí cuanto pudiera. Se pudo poner ya sobre sus pies y terminó curado totalmente. Tres vecinos de Cubas fueron testigos.
  5. Una niña de Cubas de tres años, en el mes de marzo, próxima a la muerte, con la mortaja ya preparada, empezó a estar mejor cuando sus padres hicieron voto de llevarla a la Virgen y hacerle una limosna.

En el proceso que mencionamos, del día 23 de abril, otros dos de los testigos lo son de sendos milagros:

Un enfermo de los ojos, en San Martín de Jarama, sanó después de hacerle Inés la señal de la Cruz y ponerle en los ojos arena pisada por la Virgen.

En Odón un niño de tres años el lunes de Pascua (14 de abril) enfermó tanto de dolor de cabeza, que estaba a punto de morir; nada más encomendarlo a la Virgen y prometer llevarlo a Ella, el niño comenzó a mejorar. Este milagro lo registra de nuevo, con más detalles, Juan González de Roa el día 24 de abril en Griñón.