OTROS MILAGROS REGISTRADOS

 

En resumen, en el libro copiado por el clarividente fray Joaquín, nuestro conocido notario Juan González de Roa, levanto actas de 38 milagros, como los llaman hasta 1452. Entre ellos repite el de Alfonso Martín en Ugena.

 

Hay curaciones de muchas clases: de dolor de costado con fiebre alta, de corazón, de ojos, de pérdida de habla, otras por las descripciones parecen hemiplejías, bastantes de manos paralíticas, rabia por mordedura de perros, nacido medio muerto; en algunos se dice Más milagros registrados notarialmente.

 

A partir de 1452 el libro sigue firmado por otro notario, Pero Sánchez de Borox, . Continúa levantando actas de milagros hasta 1485, total 20 en 30 años. Cada vez menos, quizá no porque fueran menos, sino por ser ya demostrado y aceptado el hecho de que la Virgen bajo la advocación de Santa María de la Cruz hacía muchos milagros; por eso sólo se anotaban desde 1456 los que eran muy llamativos.

 

Dos en 1461: de un cautivo que se escapó y una hemiplejia curada de repente con sólo prometer ir a la Virgen de Cubas.

Otro en 1466 también repentino, de una niña torcida el cuerpo y las extremidades y sin habla.

Dos en 1471: de una mujer tullida de cuerpo, pies y manos, que traída ante la Virgen, sanó de pronto. Y de otra mujer, después de grave enfermedad muerta varias horas, que haciendo promesa su hija y consuegra que la llevarían a la Virgen, irían de rodillas desde la Cruz a la casa, y harían una novena, al punto resucitó sana.

Dos en 1472: Un escapado de la prisión y otro niño resucitado.

El último registrado por Pero Sánchez, ya en l485, aunque ocurrido nueve años antes, también de una resurrección, en Toledo, de una niña de veintidós meses caída y ahogada en un pozo, de donde la sacaron a las dos horas muerta, que volvió en sí al prometer su madre llevarla y velar con ella una noche en Santa María de la Cruz.

Debió ser especialmente angustiosa la situación y fuga de Pero Alvarez, vecino de Astorga, que estando en el castillo de Caravaca (Murcia) atacaron muchos moros y llevaron cautivos a muchos cristianos. Dos años y medio estuvo en la ciudad de Vera (Murcia, reino de Granada) en poder de un moro. Hasta allí llegó en 1453 la fama de los muchos milagros de la Señora Virgen María de la Cruz, por lo cual con mucha devoción se encomendó a Ella, y prometió ir a su casa. Con lo cual se halló sin hierros y salió de la ciudad, y aunque fueron muchos moros en pos de él, nunca lo pudieron tomar. Andaba las noches, que entre día estaba escondido; y estuvo tres días sin comer ni beber hasta que llegó a Cartagena, tierra de cristianos.

Santa María de la Cruz, la Señora Virgen María de la Cruz, como decían entonces, parece tener predilección por los niños, ya que entre todos los milagros se cuentan 20 de niños.

De los 12 difuntos o “finados”, algunos después de larga enfermedad, lo notable no es sólo que volvieron en sí después de encomendarlos a la Virgen de Cubas, sino que se encontraron ya curados.

Hay un caso aleccionador sobre el cumplimiento de la promesa: En junio de 1450, en Carabanchel Bajo, Isabel, niña de siete años, estaba enferma, y se agravó tanto que viendo se moría, la madre hizo promesa de llevarla a la Virgen de Cubas con la mejor ofrenda que pudiera. Nada más acabar esta oración la niña volvió en sí y habló. Al cabo de un rato diciéndole al padre que preparase la peregrinación, contestó que entonces tenían mucho trabajo en el campo, que ya habría tiempo de llevarla. Al momento la niña murió. La abuela increpó al padre: “Esta niña se finó por el pecado que no quisiste cumplir ahora esta romería”. El padre repitió con cuanta devoción pudo la promesa, y la niña se levantó viva y sana.

Resultaría demasiado prolijo extendernos más sobre tantos milagros. Pero debemos constatar que, aunque ya dejan de registrarse milagros, todavía se levanta acta de cuatro más, sin duda por su notoriedad, en 1515, 1549, 1556 y 1600.

El 9 de marzo de 1515, cuando celebraban la aparición de la Virgen, dio vista a un ciego de Humanes.

En 1549 es una mujer de Serranillos a la que parece le da una hemiplejía, promete ir a
Cubas y hacer decir una Misa, y por la mañana se levantó totalmente sana.

 

Más espectacular fue la curación de Isabel de Villegas, natural de lllescas, el día de la Anunciación de 1556. Llevaba dos años con calenturas, dolor de cabeza, no se podía menear, había estado deshauciada, y perdió el habla. Tenía una imagen de Nuestra Señora de la Cruz y por señas pidió a sus padres la llevasen allá y le pusiesen sobre la cabeza la Cruz, que la imagen le había dicho que así sanaría. Las monjas la subieron al coro alto, donde estaba la imagen de la Virgen con la Cruz. Una monja cogió la Cruz de las manos de la Virgen, se la dio a besar y la puso sobre su cabeza. Entonces se desmayó; pero al cabo de un cuarto de hora se le quitó el desmayo, habló, se levantó y se encontró totalmente curada.

 

La última gracia, en enero de 1600, fue una mujer de Olías, que a punto de muerte por no poder dar a luz, por fin dio a luz un niño muerto.

 

Un nuevo elemento interviene hoy, como en Lourdes: el agua, que brota abundante a los pies de la Virgen en el antiguo Valle de la Ciroleda. Se conoce que a uno devolvió la vista. Una fuente con grifo está abierta al público. Espera ser usada.